Feed on
Artículos
Comentarios
Haz clic aquí para imprimir esta página. Lo leerás mejor

Mujer y Ejército

Punto 1: Estructura

Antes de empezar este artículo, rogaría al lector que borrase de su mente todos los tópicos que tiene sobre el ejercito, la violencia, el machismo y los soldados y, se fijase sólo en su estructura como institución.

Si nos fijamos en la estructura de las Fuerzas Armadas de cualquier país, nos daremos cuenta de que, aunque nos parezca extraño, el ejército, es uno de los lugares que más facilidades dan para reconciliar vida familiar y vida laboral.

Esto no es porque los militares crean en la moderna visión de la reconciliación familiar o, porqué desde antiguo hayan pretendido ayudar a la integración de la mujer, sino porqué los militares van a donde se les ordena que vayan y, su dedicación acostumbra a ser exclusiva.

Dedicación exclusiva y movilidad geográfica, han sido siempre dos grandes impedimentos para que los militares puedan tener una familia, o simplemente pareja estable y, puesto que los militares no son monjes que practiquen la abstinencia, los ejércitos de todo el mundo, desde la antigüedad, han procurado que la estructura del ejercito permita que la familia o las mujeres, siga al militar al destino que el mando le tenga reservado.

El objetivo es que si el hombre-militar tiene a la familia cerca, y por lo tanto sus necesidades más humanas satisfechas, podrá concentrarse más y mejor en su trabajo y, será más sencillo que se adapte a los cambios de destino.

Gracias a esta mentalidad, en la mayoría de los grandes cuarteles militares, podemos encontrar casas o pisos para las familias de los militares e incluso supermercados, escuelas, guarderías o servicios de lavandería y limpieza. Todo esto sin contar con servicios ya típicos del ejército como los Hospitales Militares -con sus cuerpos de médicos propios- los servicios de catering o las logísticas paralelas de transporte y comunicaciones. Nadie se extraña, si a un militar lo envían a otro destino y, en su destino, en el cuartel, ya tiene casa o piso y, se puede llevar a la familia con él. Con todo el transporte a cargo del ejército.

El ejército, para o bien o para mal, es como una gran familia. Con una clara jerarquía de mando indiscutible, pero también con una altísima consciencia de protección y cuidado de sus miembros.

Esta gran integración de la vida familiar dentro de la estructura laboral y, su voluntad de actuar como una gran familia ofrece por lo tanto muchas ventajas a las parejas que quieren tener hijos y, sobretodo, a las mujeres que en la mayoría de empresas ven necesariamente interrumpida su vida laboral o profesional, porque siguen siendo las que paren los niños y las que tienen que estar necesariamente con ellos sus primeros meses.

El ejército ofrece a la mujer unas condiciones en este aspecto inigualables en ningún otro ámbito laboral. Casa o piso en el trabajo para ella, su pareja e hijos, servicios médicos personalizados, escuela en el mismo lugar de trabajo, guarderías, supermercados y servicios de vigilancia en un entorno ya de por si muy seguro. Son muy pocos los ladrones que se atreven a meterse en un cuartel militar.

Incluso ahora, en la Europa Occidental, son poquísimas, si es que hay alguna, las empresas que ofrezcan a sus trabajadores (no a sus altos ejecutivos) un piso o una casa cerca del lugar de trabajo para que pueda estar cerca con la familia y en cada cambio de destino laboral se preocupen de que toda la familia pueda trasladarse con el trabajador. Y todo esto sin contar con las enormes ventajas que tiene ofrecer una escuela propia para los hijos de los trabajadores, servicios de vigilancia y limpieza e incluso supermercados con los productos propios de su tierra.

Punto 2: Flexibilidad y seguridad

Pero no es sólo la estructura de la institución, la que se adapta muy bien a las nuevas demandas de conciliación familiar-laboral.

En la mayoría de trabajos, las personas son contratadas para realizar un trabajo diariamente. Es decir, cada día hay un trabajo que tiene que realizarse y por lo tanto, se contrata a personal para que lo realice. Este hecho que es lo más habitual del mundo, tiene un problema y es que no permite la ausencia de la persona contratada pues el trabajo que tiene que realizar, no va a hacerse solo. En general, cuando un trabajador se ausenta, es necesario buscar a alguien que le remplace o, si el trabajo es atemporal, el trabajador puede realizarlo al terminar su ausencia. Pero casi siempre una ausencia es un problema y para los empresarios; un sobrecoste.

En el ejercito no.

Hay una gran parte de personal en el ejército que no está contratado para hacer un trabajo diario, sino para actuar en unos supuestos tácticos que pueden suceder o no. Un soldado de infantería no se va cada día a atacar un país, ni un avión a bombardear ciudades o un submarino a hundir barcos.

Una parte del personal del ejército tiene una rutina laboral como cualquier trabajador, pero otra gran parte, lo que hace es entrenar y prepararse para cuando tenga que actuar. Por lo tanto, muchos militares tiene durante mucho tiempo, una situación de transitoriedad que llenan con entrenamientos y rutinas, pero que no requiere inexcusablemente de su presencia. La ausencia de un militar, excepto en las tareas de vigilancia, es un mero problema de disciplina, pero no de logística de la producción ni representa ningún sobrecoste.

Esta peculiaridad laboral es una ocasión única para las mujeres y padres con hijos pues en caso de urgencia médica o problemas con los niños, la ausencia del progenitor no representará un grave problema en el entorno laboral. Y si quien lee esto tiene hijos, sabrá que las urgencias médicas y los problemas acostumbran a ser bastante habituales.

Pero además, esta peculiar situación laboral es incluso mejor.

Cuando trabajamos tenemos un contrato que determina la duración de nuestro trabajo y nuestras responsabilidades. Cuando finaliza el contrato, puede ser que lo renoven o no, e incluso puede ocurrir que en cualquier momento nos rescindan el contrato. Son muy pocos los afortunados que tienen un contrato de por vida y que saben que no se lo van a rescindir.

Además, en los contratos se especifican las tareas a llevar a cabo. Si no se realizan estas tareas, casi siempre es causa justificada para rescindir el contrato. Prácticamente en ninguna empresa privada, si uno no lleva a cabo las tareas para los que se le ha contratado, le ofrecen otras alternativas o cursos de formación para cambiar su especialidad. En general te despiden y contratan a otra persona.

En el ejercito los contratos son indefinidos. No son vía ETTs o por trabajo realizado, ni tampoco te obligan a ser autónomo. En general, si tu quieres ser militar, por parte de los mandos militares todo serán facilidades para que te quedes. Un soldado no va preguntándose si ese desembarco en que ha tropezado con un compañero puede ser causa de despido, ni está intranquilo porque en medio de una misión de la ONU le digan que le rescinden el contrato y allí se queda. Como ya he indicado, el ejército es una familia y al igual que en una familia, has de hacer algo muy grabe para que te expulsen de la misma.

Si la tarea que te ha sido encomendada no es la apropiada, el ejército puede enviarte a realizar cualquier otra tarea y si quieres formarte, el ejército te ofrece gratuitamente y cobrando parte o todo el salario, formación en muchas disciplinas.

Y por último, un hecho muy importante para las mujeres. Las Fuerzas Armadas desde siempre han tenido en consideración un hecho trascendental en el mundo actual. La duplicidad de funciones. En una empresa, si hay una persona que realiza una tarea, no se contrata a otra para que realice esa tarea simplemente con la previsión de que el trabajador se muera o quede herido. En las empresas privadas hay una persona para cada trabajo y si el trabajador no puede realizar su trabajo, se genera un problema que implica más trabajo para los compañeros que tienen que substituirle hasta que la dirección contrate a otra persona o vuelva el trabajador ausente.

En los ejércitos, ha sido habitual que los soldados se mueran o queden heridos. Son militares que van a la guerra y juegan con armas reales, no? Por lo tanto, ya entra dentro de su propio esquema de funcionamiento que cuando se produce una baja existan otras personas para ocupar ese puesto, sin que esto implique un grave problema o retraso en su funcionamiento. Tienen que morir o enfermar muchos militares para que la estructura del ejército se resienta por sus ausencias.

Ahora pensemos en un hecho trascendental y obvio. Las mujeres paren y es bueno para ellas y sus bebes que puedan estar un tiempo juntos con la tranquilidad de que:

  • – Cobraran su salario.
  • – No serán despedidas.
  • – Tienen contrato indefinido.
  • – No habrá problemas para substituir su ausencia.
  • – Tendrán servicios médicos, de limpieza, seguridad y catering prácticamente en su casa.

Y cuando los niños crezcan tendrán su casa cerca del lugar de trabajo, podrán ausentarse si hay alguna urgencia con el niño, tendrán escuela en el mismo centro laboral, supermercado, servicios médicos, comedor gratuito, seguridad, etc.

En resumen, por su propia estructura y por sus peculiaridades laborales el Ejército Ligero es el lugar idóneo para las mujeres y hombres que deseen combinar la vida familiar con la vida laboral y no piensen que para vivir es necesario sacrificar la familia y los hijos en pos de una carrera profesional incierta.

Punto 3: Imagen

El ejército combate con armas y con arquetipos.

Puesto que el Moderno Ejército ha de ser la embajada propagandística de Europa, la mejor muestra de que las mujeres no son seres inferiores es integrándolas masivamente en la institución que más asociada está con el hombre y el machismo; las Fuerzas Armadas.

Las mujeres en el ejército son la mejor propaganda del valor de la mujer a ojos de la población en los países donde se somete a la mujer, de que la mujer no es ese armario sujeto a la furia del hombre pues representan el puño de acero que ha extendido Europa para ayudar a arreglar un problema en ese país.

Como ya he comentado en otro artículo, los derechos humanos no conocen fronteras y los estados, tienen que defender y salvaguardar los derechos allí donde se infrinjan. Si un estado opta por defender a niños y mujeres del maltrato, abuso y asesinato, tendrá que defender ese derecho allí donde se vulneren cuando el estado de ese país no de garantías de solucionar el problema o simplemente no exista gobierno que pueda imponer la ley. En estos casos es todo un símbolo que sean ejércitos o unidades militares compuestas por mujeres las que intervengan. Además, su actuación empezará a generar nuevos arquetipos que erosionaran los prejuicios sobre la propiedad, debilidad e inutilidad de niños y mujeres.

Al igual que con la imagen y la propaganda, la generación de arquetipos y la destrucción de pre-juicios es parte esencial de la lucha contra las desigualdades en el mundo. No sólo se lucha con las armas sino también con los símbolos y los arquetipos pre-fabricados.

Punto 4: Las 4 palabras

Incorporar masivamente las mujeres en el Ejercito Ligero tiene por último la particularidad de ajustarse mucho mejor a las cuatro palabras en que baso toda mi política: Individuo, empatía, acción, proporción y que por lo tanto, acerca mucho más el ejército a la sociedad civil.

En general, las mujeres son mucho menos violentas que los hombres, por lo que si la sociedad ha de delegar la defensa y el poder de coerción violenta gracias al uso del armamento, a un grupo de personas, yo prefiero que este grupo de personas, sea lo más reticente posible, a su uso gratuito e indiscriminado.

Antes, quizás era necesario delegar la defensa en los hombres más brutos y violentos, porque el uso de las armas y las guerras prácticamente así lo exigían. Pero a medida que las armas y la tecnología han ido cambiando, es mucho mejor que el control de las  armas actuales esté en manos del tipo de personas, que disfrutan menos de la violencia gratuita. Que sean las personas que más empatizan con los otros seres humanos, quienes tengan el poder de matar. Necesitamos sentir que las personas que controlan el armamento, utilizaran las armas en proporción a las necesidades y no para hacer alarde de lo grande que es su pistola o, lo fuerte que es su cuerpo.

Y por último, un hombre sólo puede acabar perdiendo contacto con la humanidad y la naturaleza. Una mujer, por el hecho de engendrar vida, siempre tendrá mucho más contacto con la humanidad y la naturaleza y yo, como individuo, como ser humano, prefiero esta segunda opción que las máquinas de matar.

Es obvio que las mujeres no son ángeles y que algunas habrá, que estén tan descerebradas como el más salvaje de los hombres, pero por ahora, el fenotipo de las mujeres es menos violento y más empático que el de los hombres, y necesitamos re-ajustar su posición en la sociedad, No podemos pretender que se conviertan en hombres que pueden quedarse embarazados, sino que tenemos que abrir nuevas vías, que armonicen las virtudes y necesidades de las mujeres, las de los hombres que no quieren seguir el antiguo modelo laboral y masculino y, la de las personas que ya están conforme con el tipo de vida actual.

Remodelar totalmente una gran parte del ejército es una buena iniciativa en esa dirección.

1 Comentario a “Mujer y Ejército”

  1. […] Puedes leer el artículo la Mujer y el Ejército aquí […]

Comentarios