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'You can't win -- If you didn't vote, you can't complain, and if you did vote, you sanctioned all this!'

Un león, un ciervo, una águila, una serpiente… cualquier animal salvaje de hoy en día vive exactamente igual que cualquier antepasado suyo de hace 100.000 años. Pero la vida de una persona de hoy en día y la de un antepasado suyo del paleolítico medio son absolutamente diferentes. Aunque su biología, como ocurre con todos los otros animales, sean prácticamente la misma.

Esta obviedad es maravillosa porque nos muestra que no es sólo nuestra biología la que determina el como vivimos. Las personas han evolucionado en el tiempo pero no en un sentido biológico sino cognitivo, creando “algo” que trasciende el límite su piel y afecta lo que son, como razonan y como viven. Este “algo” trascendental es de hecho, algo muy sencillo: los humanos son capaces de acordar normas, es decir, crear instituciones.

Instituciones

Una institución no es más que un acuerdo cultural que condiciona la vida en sociedad. Por lo tanto, si dos humanos se relacionan en una cultura, es porque hay, como mínimo, una institución que puede ser un idioma, unas normas, usos, tradiciones, jerarquías, leyes, códigos, etc. que ha sido aprehendida.

En consecuencia aunque para ser humano no se requiere nada más que el hecho de existir, ser persona requiere formarse en una cultura, adquirir una comprensión de la cultura del momento y desde esa cultura, ser capaz de proyectar en el futuro las relaciones interpersonales. En otras palabras: las personas nos educamos con instituciones, vivimos socialmente gracias a las instituciones y nos proyectamos utilizando las instituciones. Las instituciones son parte fundamental e intrínseca del Ser Persona. Sin instituciones somos seres Humanos, pero no Personas.

Instituciones-Personas

Siendo la sociedad producto de sus instituciones y siendo obvio que aunque biológicamente los humanos somos idénticos, la sociedad ha cambiado con el paso del tiempo, hemos de concluir que las sociedades han evolucionado porque las instituciones han evolucionado.

Que las instituciones puedan evolucionar tiene una consecuencia crucial para las personas. Las instituciones nos definen como personas, por lo tanto la evolución de las instituciones condiciona necesariamente la evolución de las personas.

Al mismo tiempo, si las instituciones son creaciones humanas y las personas evolucionan, la evolución de las personas condiciona necesariamente la creación de las instituciones. Al ser esta una relación desde dos sistemas abiertos y diferentes que se retro-alimentan, esta evolución no puede ser determinista. El discurso de una sociedad no permite prever la siguiente sociedad. Vivimos en un marco institucional que nos condiciona pero que no nos permite prever su evolución.

Cada gran salto evolutivo institucional viene de la mano de un gran salto cultural de las personas. El último gran salto evolutivo de las instituciones se produjo a finales del siglo XVIII con la creación de las Meta-Instituciones; las instituciones de instituciones.

Meta-Instituciones

Estas instituciones (Estados, corporaciones, administraciones, partidos, organismos mundiales, convenios, etc) nos permiten gestionar una sociedad grande y compleja como la nuestra, pero con el tiempo van creciendo y acaparando recursos poniendo en peligro la propia estructura de la sociedad pues la obligan mantener a un crecimiento continuo para que todo siga igual.

En otras palabras: si todos comen de una tarta y un invitado quiere una gran porción, el pastel tendrá que ser más grande para que las otras porciones tengan como mínimo la misma cantidad que tenían antes de que llegase el invitado. Si cada año la porción que las Meta-Instituciones necesitan es más grande, cada año el pastel tiene que ser más grande, para que todo siga igual. Cuando ya no se puede hacer la tarta más grande porque no hay más recursos, alguien tiene que reducir su porción. Las meta-instituciones no pueden reducirse, son el propio sistema, y además no hay un control real sobre ellas; los ricos que viven del sistema se autoconsideran la élite necesaria y los pobres que viven fuera del sistema no tienen nada que pueda ser reducido. Por lo tanto, la única porción del sistema que se puede recortar a placer es el corazón del sistema del bienestar Europeo; la clase media.

Esta reducción de la clase media está creando una sociedad similar a la de los inicios de la revolución industrial, con una sociedad polarizada en dos grupos, ricos y pobres.

Sociedad en Crisis

Las instituciones son un gran invento pero no tiene sentimientos ni emociones, son solo construcciones mentales. Por lo tanto, a medida que generamos instituciones para que intermedien en las relaciones de las personas, aumentamos la distancia emocional entre esas personas. Cuando aumenta la distancia entre las personas aumenta también la desconfianza entre ellas y sin confianza es difícil gestionar una sociedad.

Las instituciones nos ayudan a gestionar la sociedad pero su abuso genera desconfianza y soledad entre las personas de esa sociedad. Además, las instituciones son una excelente herramienta de gestión siempre que puedan ser controladas. Cuando se pierde control sobre las instituciones, el interés de las instituciones se convierte en su propio interés.

Con una grave crisis institucional generada por la obligación de crecimiento de las instituciones, sin vínculos de confianza que permitan apostar por este modelo de sociedad y con el abismo pre-industrial frente a nosotros, se crean las condiciones idóneas para que las personas busquen una salida diferente frente a un marco institucional agotado.

Y la salida parece ser una nueva generación de instituciones que ha puesto en manos de las personas el control de la información que permite establecer colaboraciónes individual y selectivamente.

El Futuro

El objetivo de la nueva generación de instituciones es amplificar las capacidades de las personas para que estas puedan relacionarse transversalmente en función de sus necesidades sociales sin la necesidad de recurrir a las meta-instituciones.

Vuelve a situarse a la persona -autónoma y responsable- como eje de toda política, libre de la tutela de las costosas meta-instituciones que están agotando y des-humanizando nuestra sociedad.

Hacer responsables a las personas de su vida en sociedad, suprimiendo el marco institucional que las meta-instituciones han creado, poniendo las instituciones al servicio de las personas y facilitando la implementación de las instituciones de cuarto grado para poner la información en manos de las personas para que organicen sus colaboraciones privadas es nuestra propuesta de futuro para la sociedad del bienestar.

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