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España

¿Qué es ahora España?

Para mi España es el país formado por las diferentes Españas que hay en la península Ibérica y en estas Españas incluyo Portugal, Andorra, Gibraltar y partes del Sur de Francia y excluyo Ceuta y Melilla.

Por Españas entiendo diferentes realidades histórico-culturales, definidas por sus habitantes, no por su geografía.

España podría ser la Suiza del Sur de Europa, pero la relación entre los habitantes de las diferentes Españas se ha envenenado y quizás es mejor empezar de nuevo desde cero.

Lo que proponemos hacer es,  bajo el paraguas de la Unión Europea, que las regiones que así lo deseen se separen un tiempo o se junten entre ellas y luego nos juntemos todos, para ver si podemos volver a hacer de todas las Españas; un solo país. Juntos podemos trabajar mejor, pero no se puede obligar a nadie a ser o estar donde no quiere estar y la situación va a peor.

¿Quién es el responsable de esta situación?

Los responsables del odio que se ha sembrado entre los diferentes pueblos de España no son los nacionalistas españoles como claman los independentistas, ni son los independentistas como se apunta desde muchos puntos de España.

Los verdaderos culpables de esta situación, son una casta de altos funcionarios que llevan muchos años enquistados en el poder del estado y que, desde su posición, intentan mantener una España de pandereta con todo el poder centrado en Madrid y con el resto del país convertido en una especie de parque temático anclado en el S XVII, para así no perder un ápice de influencia.

No puedo poner nombres ni imágenes de estas personas por obvias razones, pero son unos personajes que salieron muy bien retratados en películas como In The Loop o la conocida serie Yes Minister.

Cualquier persona que viva en una capital, sabe a que funcionarios nos referimos. Si vives en Madrid, y te paseas por el eje Salamanca-Retiro-Centro podrás verlos. Se nota quien tiene el poder.

Quizás esta trama de oligarcas no se ha dado cuenta, pero en España empieza a estar muy extendido el sentimiento de hartazgo con las ideas de la España Grande y Única, que tienen estos grises y anticuados funcionarios. La victoria de la selección ha sido una buena muestra de como la España de la diversidad, con jugadores vistiendo banderas de todas partes de España, es mucho más potente y aceptada por todo el mundo. Excepto por ellos claro, que desde sus oscuros despachos de cuero y madera,  siguen soñando con la España que no fue, y no ven la España real.

El futuro de España lo deseo así:


– Un estado integrado dentro de Europa. Laico, confederado, plurilingüe, basado en la diversidad. Con la capital política en Valencia, la capital cultural en Madrid, dos potentes centros logísticos e industriales en Sevilla y Lisboa y la localización de los centros de la administración y de sus empresas, en los lugares que más bien puedan producir.

Con esto último quiero decir que la administración del estado genera miles de instituciones, fundaciones, comités y empresas pseudo-publicas, que cuando están todas situadas en el mismo lugar, anulan por saturación, el efecto positivo que estos centros pueden tener. Por ejemplo,  añadir a Madrid la oficina de cualquier nuevo comité o pequeña fundación, tiene un impacto prácticamente nulo en la ciudad de Madrid e incluso en el barrio o calle donde se instale, porque se diluye en el todo. Pero cualquiera de estos comités o fundaciones, situado en un pueblo o pequeña ciudad, tiene un efecto extraordinario en su economía y sobretodo mejora el entorno socio-cultural del pueblo, pues hace que la gente de ese pueblo se sienta conectada y parte de la administración del estado.

Esto me lleva a otro punto básico de esta propuesta de España. Cualquier país es un jardín, que tienen que cuidar sus habitantes y cuando estos no pueden, es cuando la administración tiene que actuar. No al revés.

Para que esto se produzca, las personas tienen que poder vivir en el sitio donde han nacido y estar orgullosos y felices de vivir allí.  De este modo, es más sencillo sentir tu entorno como tu propia casa y cuidarlo e interesarse por su buen funcionamiento y limpieza. Un entorno querido y cuidado es más fácil de mantener en buen estado, y sobretodo es mucho más económico de mantener.

Cuando las personas no están felices en el lugar donde viven, dejan que su entorno se degrade. Si además no tienen posibilidades de encontrar trabajo, se genera una gran frustración y desanimo. La reacción habitual de la mayoría de personas es la de buscar en otras partes, las emociones y sentimientos que puedan levantar el ánimo y hacer la vida un poco más soportable.

Cuando el pueblo es feo, triste y todo el mundo se marcha de allí porque es imposible encontrar trabajo, la reacción lógica es buscar consuelo o satisfacción pensando que quizás tu pueblo o ciudad no es nada, pero la capital de tu país es una gran ciudad o tu equipo es el mejor del mundo o tu país es el que más crece o la historia de tu región es muy importante o incluso el idioma que hablas es muy importante. Son reacciones naturales porque todos queremos sentirnos importantes y orgullosos. Pero no es bueno sacrificar la felicidad individual por una serie de iconos prefabricados y controlados por el estado, que sirven de sustituto estandar para todos los ciudadanos. Hemos de sentirnos orgullosos y felices por lo que conseguimos nosotros, no por lo que ya nos dan hecho.

Es el individuo quien tiene que actuar para cuidar el país desde su ámbito local. Es el individuo quien tiene que empatizar e implicarse con las personas que viven junto a él para facilitar la convivencia y el conocimiento mutuo.

El Estado tiene que actuar proporcionalmente para que todo el país salga beneficiado y llegar donde la gente ya no llega. El estado es quien tiene que actuar, cuando la sociedad de un lugar no funciona o no tiene suficientes recursos.

No es aceptable que el estado sacrifique todo el país para que una ciudad pueda participar en una fantasmagórica liga de las ciudades más importantes, ni que venda un pequeño conjunto de iconos, como si fuesen una especie de soma para ocultar la infelicidad que su actuación ha generado.

¿Porqué la capital en Valencia?

Quizás uno de los hechos que más choquen en esta propuesta de España, es el de la capitalidad en Valencia y, por lo tanto, dedico un poco más de espacio a este tema.

La capitalidad de Madrid es fruto de una época, una tecnología y una concepción del Estado, que pensaba que la capital en el centro del país y, una organización radial del Estado, ayudaba al control del país y acercaban la capital a todos los Españoles.

Los tiempos han cambiado y ahora no es necesario situar la capital en un punto cercano a la mayoría de los españoles, pues la tecnología de transportes ha reducido los tiempos de desplazamiento y las tecnologías de las comunicaciones han eliminado las distancias. Por lo tanto, la gestión de y desde la capital, puede realizarse desde un lugar mucho más bonito que Madrid.

La ciudad de Madrid tiene grandes virtudes pero todo el mundo estará de acuerdo en que hay ciudades con una clima y un entorno mucho más bonitos. De entre todas las ciudades de España que podrían acoger la capitalidad, pienso que Valencia es la que reúne mejores condiciones por las siguientes razones:

– Tiene un tamaño lo suficientemente grande como para ofrecer la mayoría de servicios.

– Tiene un buen puerto, un buen aeropuerto y estará conectada por la línea ferrocarril que unirá el sur de España con Paris-Londres-Bruselas

– Tiene un buen clima

– Está en una zona bilingüe. Si tenemos presente que un tercio de los españoles viven en zonas bilingües, es bueno que la capital esté en una zona en la que ya estén acostumbrados a gestionar la diversidad lingüística.

– Tiene cerca grandes núcleos de población emigrante europea.

– Está relativamente cerca de los dos núcleos de población más importantes de España, que son Madrid y Barcelona.

Barcelona también cumple muchas de estas características, pero la historia reciente ha dinamitado esta posibilidad, pues muchas zonas de España no lo aceptarían. Pero más importante que este factor, es el hecho de que Barcelona ya es una gran ciudad. Situar la capital en la Ciudad Condal produciría el mismo efecto que en Madrid. Es decir, crecimiento desmesurado y centralización excesiva del poder y la economía.

Aunque la capitalidad se sitúe en Valencia, los ministerios, instituciones y empresas relacionadas con el estado han de situarse en los lugares más idóneos para su función, o en los lugares cuya presencia puede ser más beneficiosa para el lugar. Por ejemplo seria positivo situar toda la administración del estado relacionada con la marina en la zona de Algeciras y la relacionada con la justicia en Salamanca o Santiago de Compostela.

Madrid

Como ya he indicado anteriormente, las nuevas tecnologías han desvirtuado totalmente la necesidad de la centralidad de la administración pública y también la necesidad de concentrar en una sola ciudad las instituciones que el estado genera.

Pero si hay algo que no es bueno descentralizar es el arte.

Las obras de arte han de verse en directo. Por ahora, nada puede substituir su visión in situ y Madrid dispone de algunas de las colecciones de arte más importantes de todo el mundo.

Además, la conservación de las obras de arte y algunos de los grandes espectáculos culturales son tan caros, que es necesario que estén ubicados en un lugar donde el máximo número de gente pueda llegar con facilidad.

Madrid tiene que convertirse en la capital del arte y de la cultura de toda España.

Polos Industriales

La polos industriales es difícil de forzarlos a crecer en zonas pre-determinadas y a veces no es positivo, pero sin perder de vista esta realidad, se tendría que incentivar la aparición de una fuerte zona industrial en Lisboa y la otra en el eje Barcelona-Zaragoza.

Madrid también seguirá siendo un fuerte polo industrial simplemente por su localización, su facilidad de adquirir terreno y por la industria que ya tiene.

3 Comentarios a “España”

  1. Carmen de España says:

    Interesantísimo artículo. Se nota que conoces la historia de este país, pero en vez de excluir a Ceuta y Melilla que siempre nos hemos sentido españoles sin más pretensiones (por si no lo sabías desde antes de 1492), informate antes y después sigue disertando sobre las idóneas capitales de España. A lo mejor a fuerza de repetirlo, algún conserje de algún ministerio gris verá la luz en tus postulados, aunque lo más probable es que sea yo la única persona que me he tomado la molestia de leer este maravilloso artículo y comentarlo, pese a que los comentarios puedan no ser de tu agrado. Dicho ésto, buenas noches y DE NADA.

    Apa nen (que soc de Barcelona i em moro de calor)

    • Dahl says:

      Buenas Carmen
      Muchas gracias por leer el articulo y más todavía por tomarte la molestia de expresar tu opinión.
      Se que Ceuta y Melilla hace mucho tiempo que pertenecen a España y supongo que los que vivis allí os sentis españoles.

      Yo expreso mi opinión de que no creo conveniente que Ceuta y Melilla formen parte de España, pero mi opinión no es palabra de Dios y al fin y al cabo, son la gente de Ceuta y Melilla, quienes tiene que decidir que quieren.

      En todas las propuestas que se realizan desde este web hay unos puntos básicos:
      – Actua. Se ha de actuar aunque te equivoques, pues solo actuando y errando se puede avanzar.
      – Proporción: Actua desde el ámbito local pues solo desde ese ámbito puedes ajustar la actuación.
      – Empatiza. Aprende a conocer a las otras personas que comparten tu vida y no te dejes manipular por las instituciones.
      – Persona. Nada hay más importante y único que cada persona. Vive con y para las Personas, no con y para las Instituciones.

      Por lo tanto, si tu crees, y más gente como tu también cree, que Ceuta y Melilla han de seguir formando parte de España, y resulta que esto es positivo para todos, pues me alegraré de que mis erroneas propuestas no hayan fructificado. Yo no puedo conocerlo todo y por lo tanto, he de confiar que las personas que viven allí, sobre el terreno conocerán mejor que es lo que desean. Del mismo modo que si deciden crear un Estado tipo Mónaco me parecerà muy bien, pero integrarse en Marruecos, ya no me parecerá bien porque es un Estado Confesional y esto, anula la persona. Es decir, la gente de Ceuta y Melilla son libres de decidir siempre y cuando su decisión no hipoteque el futuro de los que no han decidido.

      Pero yo me creeré lo que la gente de Ceuta y Melilla decidan, cuando vea que es la gente de Ceuta y Melilla los que están actuando, con conocimiento y cariño por su entorno y sus gentes, para mejorarlo y vivir mejor. No por razones históricas, leyes nacionales, derechos de conquista o supremacia de cualquier tipo.

      Un saludo desde l’Empordà.

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