Feed on
Artículos
Comentarios

Persona y Sociedad – 10

300px-Adam_and_Eve_by_Lucas_Cranach_(I)

– Nivel 4. Beneficios-Peligros

¿Son las instituciones de cuarto nivel la solución a los problemas de nuestra sociedad? No. Siguen siendo instituciones y por lo tanto deben utilizarse con precaución. Las instituciones de Nivel 4 no son mejores que las de nivel 1, sólo diferentes y depende de nosotros el utilizarlas en el contexto adecuado. Utilizar un grupo de WhatsApp para hablar durante la cena es tan estúpido como regirse por el código penal dentro de una familia. Cada Nivel Institucional tiene su utilidad y sus riesgos.

Las Instituciones de Nivel 4 tienen dos riesgos evidentes:

El primero es que, debido a su enorme complejidad es prácticamente imposible que una sola persona tenga todo el ‘conocimiento’ para crear una L-4i. Incluso en su forma más simple y reduccionista se requiere siempre una meta-institución que gestione parte del conocimiento necesario para crear una Institución de Nivel 4. Por lo tanto, hay un paso en toda Institución de Nivel 4 que no tiene control humano. Por ejemplo: un mercado de valores puede llegar a ser muy complejo, pero su esencia se puede reducir a unas sencillas normas que cualquier persona puede replicar en otro marco institucional. Por el contrario, incluso en su forma más reducida es imposible que una sola persona tenga todo el conocimiento de hardware, software, telecomunicaciones, leyes, idiomas, etc. para hacer desde cero un grupo de WhatsApp. Inevitablemente tendrá que confiar en el conocimiento suministrado por meta-instituciones que, por definición no podrá controlar.

Es posible por lo tanto que las instituciones acaben adquiriendo comportamientos no previstos, auto-protectores y/o replicantes imposibles de determinar a priori y potencialmente peligrosos para los humanos. Esto no quiere decir que las instituciones puedan sublevarse contra los humanos como si fuesen Terminators, el símil más apropiado sería el de un virus informático, una meme o una cadena de eventos que haga saltar el sistema, como ocurría en las redes eléctricas de los setenta que se sobrecargaban y cada interruptor que se cerraba para arreglar un problema local ampliaba el problema global.

-El segundo problema es más inmediato. Las instituciones nos han permitido mejorar mucho nuestra capacidad lógico-racional de gestión, haciendo que el trabajo que representa gestionar un grupo sea más sencillo y por lo tanto puedan asumirse nuevas tareas o posibilidades. Ahora las instituciones de 4 nivel nos capacitan para poder hacer lo mismo, pero con muchas menos instituciones. Todos los días necesitamos menos personas y menos recursos para que todo continúe funcionando. Eso suena maravilloso, pero el problema radica en que nuestra sociedad se fundamenta en gran medida, justamente en ‘el trabajo’ que nos da la estructura institucional. No concebimos una sociedad en la que las personas no tengan un trabajo retribuido, con contrato, convenios e impuestos.


Por ejemplo comparemos la cantidad de recursos y dinero que eran necesarios en 1913 para que una empresa en Barcelona enviase una película de presentación de su empresa a la oficina de otra empresa en New York, con lo que cuesta hoy en día enviar un vídeo de presentación de Barcelona a New York. Es tan solo un ejemplo ficticio pero hace cien años se requería como mínimo: un equipo de filmación e iluminación, laboratorios, servicios de correos, transportes terrestres y marítimos, funcionarios de todo tipo y fabricantes y proveedores para toda la cadena. Ahora todo ha quedado reducido a un móvil y una conexión a Internet. Todo lo que hemos ahorrado en recursos y dinero, son personas que hacían una tarea retribuida. Ciertamente muchos trabajos simplemente han cambiado pero muchos más han desaparecido.

Posted on February 24, 2014 by Terry Wilson in National News

Crisis Clase Media


Cada día son necesarias menos personas para gestionar los servicios y la producción de bienes en nuestra sociedad, pero cada día más personas quieren/necesitan dinero porque hemos creado una sociedad en la que lo que obtenemos es lo que podemos pagar. Exceptuando corruptelas y especulación, la fórmula es ya la misma en todo el mundo: Trabajo -> Dinero – > Calidad de vida; No dinero = No calidad de vida. Así que todo el mundo sabe/asume que a través de un trabajo bien remunerado recibirá el dinero suficiente para lograr una buena calidad de vida. ¿Cómo se cuadra el hecho de tener menos trabajo para más gente que además quieren más dinero?


Peor aún, cada vez es más sencillo y económico hacer las cosas, excepto para las instituciones que están en crisis. Estas cada vez reclaman más dinero, pues están en crisis, y sus costes de funcionamiento y financiación son más altos de lo que tenían previsto al ser fundadas y, al mismo tiempo, recortan los servicios que pueden ofrecer porque les cuestan demasiado dinero y no dan abasto. Es decir, necesitamos menos instituciones y las que quedan son cada vez más caras e ineficientes y por lo tanto buscamos maneras de eliminarlas. Cuando eliminamos instituciones o las adelgazamos estamos eliminando el grueso de los trabajos que dan viabilidad al sistema y por lo tanto estamos dejando una sociedad apta sólo para los trabajadores que pueden vivir del sistema (funcionarios), los que no pueden vivir del sistema pero que tampoco trabajan (pobres), los que no necesitan el sistema ni trabajan (los ricos) y una inmensa desprotegida y empobrecida ex-clase media.


La sociedad del bienestar no está ampliando sus beneficios a más gente. Al colapsar está eliminando a la clase media; el corazón del sistema actual en Europa.

1 Comentario a “Persona y Sociedad – 10”