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Persona y Sociedad – 6

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– Instituciones de Nivel 3 (L- 3i). Meta-instituciones.

Las Instituciones facilitan que la sociedad crezca y una sociedad en crecimiento tiene más necesidades que a su vez requieren más instituciones. Cuando este círculo virtuoso arranca, en poco tiempo surgen más instituciones de las que las personas puedan gestionar. Así que de la misma manera que cuando la población se incrementa mucho se crean instituciones para gestionar las relaciones entre las personas, para gestionar las relaciones entre muchas instituciones se crean meta-instituciones: directrices para mercados globales como los de derivados financieros o los de divisas, acuerdos aduaneros, tratados tipo Doha, Estados, Constituciones o “Bills of Right“, organizaciones como el FMI o la ONU, la Unión Europea, etc.

Las Meta-instituciones pueden ser muy poderosos por lo que para garantizar su independencia son diseñadas de manera que se dificulte su control. La razón de hacerlas incontrolables es que nadie quiere que una meta-institución como puede ser el gobierno de un país, que controla otras instituciones importantes, termine en manos de una persona o grupo de personas que quizás hagan un uso partidista de la misma. El inconveniente de esta opción es que la última garantía de control y actuación ética o humana de una Institución es el propio ser humano. Al crear Meta-instituciones libres de cualquier control humano se pierde la garantía de que el objetivo de la Institución será el bienestar de las personas, pues casi nadie tiene la capacidad de imponer ese objetivo. Libres de control, las instituciones responden únicamente a los intereses de otras instituciones (mercado, estado, partido, empresa, religión, etc), no a las necesidades de las personas.

Al igual que comentábamos con las L-2i, no hay conspiración alguna en esta forma de actuar. Las instituciones tienen que ser lo suficientemente fuertes como para sobrevivir y actuar ya que tienen que ser herramientas útiles para la gestión de la sociedad. Pero sin control humano el poder y los recursos necesarios para actuar por el bien de la sociedad terminan siendo decisión de la propia Institución, y para una meta-institución, nunca hay suficiente poder ni recursos, siempre tiene que crecer más. Desaparece por tanto la ficción de una actuación ‘humana’ con valores en la sociedad. Ni Gobierno, ni organizaciones, ni empresas, ni partidos pueden actuar éticamente pues el interés de las instituciones es el de su Meta-institución de referencia y la Meta-institución no responde ante nadie, ni mucho menos tiene valores éticos, es una mera construcción racional.

Las meta-instituciones crecen tan rápidamente que la sociedad en un momento dado simplemente deja de funcionar. No hay suficientes recursos para saciar el ansia predadora de la enorme estructura meta-institucional, ni los ciudadanos, inmersos en un marco institucional des-humanizado, tienen suficiente confianza en las instituciones para impulsar la sociedad hacia otra dirección o hacer más sacrificios para satisfacer las necesidades institucionales.

La sociedad actual se fundamenta en instituciones de este nivel, estructuradas e ínter-conectadas en forma de red de jerarquías incontrolables.  Sólo obtenemos control sobre las meta-instituciones, y podemos poner valores a sus actuaciones, cuando la situación es catastrófica y la presión popular es enorme; guerras, caos, enemigos comunes, cracks financieros, exterminios masivos de personas. Es en estos momento cuando se destapa otro inconveniente de las meta-instituciones y es la facilidad que ofrecen a que una figura fuerte o mesiánica, o simplemente alguien que está en el sitio justo en el momento preciso, pueda erigirse como líder.

image from http://www.netcharles.com/orwell/ext/275.htm

 Populismo Dictatorial

Las meta-instituciones injertan la corrupción y llevan la sociedad tan al límite que cuando esta entra en crisis ya no quedan mecanismos democráticos de control y rendición de cuentas, ni redes construidas sobre valores humanos que puedan reconducir la situación. La gente abandona cualquier esperanza de un gobierno justo y democrático, siempre y cuando aparezca alguien que pueda arreglar la situación. Ofrecen sumisión a cambio de un retorno a la seguridad de pre-crisis.

En estas circunstancias puede emerger una figura benévola que efectivamente reconduzca la situación re-tomando el control de las meta-instituciones y eliminando las instituciones que no funcionen, pero hay las mismas posibilidades, sino más, de que emerja una dictadura o un tirano que con la excusa de que necesita poder para desmantelar las meta-instituciones concentre todo el poder en sus manos.

Por ejemplo y simplificando: F. D. Roosevelt pudo intervenir en la economía americana porque el crack del 1929 hundió el sistema. Hitler pudo manipular la población alemana porque la nación estaba desmoralizada, Lenin obtuvo respuesta porque el sistema ruso estaba en la miseria, Gandhi tuvo éxito porque las instituciones coloniales inglesas hacían aguas y no tenían apoyo de la metrópoli.

Lo mismo ocurre con las crisis más pequeñas. No se puede intervenir en un mercado financiero hasta que éste entra en crisis y amenaza con hundir el sistema, no se puede alterar la soberanía de un país hasta que éste entra en crisis y supone una amenaza para otros países, no se alteran unas leyes hasta que los afectados ya están a punto de hacer una revolución y no se puede cambiar un partido político hasta que la gente se organiza y lo sobrepasa. Es sólo en estos momentos cuando algunas personas pueden controlar la institución, básicamente porque todo el mundo acuerda romper las reglas como único camino para reconducir la situación. Y hay un cierto riesgo de que esto ocurra en algunos países europeos.

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