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Observando las medidas adoptadas por Rajoy, se hace todavía más evidente que el único interés de las Instituciones, es mantenerse en el poder, y recortar al máximo los recursos de las personas.

Es decir, conseguir el dinero para pagar la deuda que tienen con otras instituciones extranjeras -y que ellas mismas han generado-, sin que las propias instituciones pierdan poder.

Con esta linea de actuación es comprensible que la mayoría de los recortes, se estén aplicando a las personas, no a las Instituciones. Las miles de instituciones del estado y toda su burocracia, prácticamente no se están viendo afectadas, pues todos los recortes los soportan las personas, ya sea como usuarias o como trabajadores.

Tras los nuevos recortes, ¿es más fácil hacer un tramite?, ¿pagar impuestos?, ¿crear o cerrar una empresa?, ¿conseguir una beca?,¿ contratar o despedir a alguien?, ¿cobrar una ayuda o ayudar a alguien?, ¿incentivar al buen funcionario?, ¿resolver un juicio?, ¿demandar a una empresa?, ¿heredar o ceder un patrimonio?, ¿crear una fundación?, ¿actuar contra los errores de la administración?, ¿donar dinero?, ¿seleccionar un tipo de educación?, etc.

 

NO

Cualquier trámite seguirá requiriendo cientos de papeles y decenas de ‘vuelva usted mañana’. Pero ahora serán más caros y tendrás que realizarlos frente a funcionarios peor pagados y más desmotivados.

 

Un ejemplo:

Trabajar on-line con cualquier banco o empresa, es un proceso que tiene un coste cero y se pone a punto en un par de horas. Trabajar digitalmente con la administración requiere varios días, desplazamientos al registro, peticiones a la fabrica de moneda y timbre, visitas a la delegación de hacienda, etc. Un coste enorme y estúpido. Un coste tan enorme que se tiene que recortar por algún lugar; es decir, por los sueldos de los funcionarios y las tasas que pagan los usuarios, nunca reduciendo el poder y la burocracia de las instituciones.

Otro ejemplo.

Contratar o despedir a alguien quizás es más barato, pero sigue siendo igual de complicado el gestionar los trabajadores de una empresa, de hecho, es prácticamente imposible crear una empresa, por pequeña que sea y poco que facture, sin la ayuda (y pago mensual) de una gestoría. Para muchos empresarios el problema no es tanto el sueldo de un trabajador como los impuestos, papeleos y gestoría que se requiere pues cada empresa y cada trabajador tiene detrás todo un entramado institucional que se tiene que mantener.

Y si tocan una institución, como puede ser el caso de los ayuntamientos, o las diputaciones, lo que se hace es despedir gente de su estructura (sin hacerlos más ágiles y autogestionables) y engrosar las diputaciones con más poderes. ¿?… Nada de cerrar el Senado, eliminar ministerios inútiles, eliminar autonomías que no desean autogestionarse, facilitar los tramites parlamentarios, reducir costes del aparato del estado, eliminar costes de propaganda electoral, reducir comisiones y gabinetes, reducir dietas y desplazamientos, etc.

NO.

Lo único que e hace es bajar el sueldo de algunos funcionarios y reducir algunos extras, de los funcionarios.

No es que no podamos permitirnos el estado del bienestar, lo que no podemos permitirnos es que las Instituciones nos dirijan la vida. Las instituciones del estado y de las finanzas no tienen interés en solucionar la crisis; ellas son causa de la crisis.

El problema no es que entre todos los ciudadanos no podamos pagar una sanidad decente, o una educación pública o unas ayudas sociales. Lo que no podemos pagar, es todo el aparato institucional que hay detrás del Estado del Bienestar, con sus miles de leyes y reglamentos para mantener bien engrasada una compleja burocracia y un montón de inútiles Instituciones.

No hay solución inmediata porque los gobiernos, sin un poder constituyente que les haga realmente de contrapeso no se moverán, las grandes empresas sin un poder judicial que equipare a todos ante la ley no cederán, y un poder judicial lento, injusto y caro que no garantiza la libertad y la democracia no será de ninguna ayuda. Lamentablemente no hay una solución sencilla.

Pero si que hay cosas sencillas que aunque no cambiaran el mundo inmediatamente si que sembrarán la semilla del cambio.

Las Instituciones no son humanas y por lo tanto, no entienden de razones y emociones humanas. Para ellas la mejor manera de gestionar personas es institucionalizándolas (hasta la palabra es fea), es decir, convirtiéndolas en números y en normas.

Por ejemplo, para Hacienda, no existe un señor llamado David Martin que tiene unos ahorros y ha dejado 1000 euros a un familiar, que no tiene ningún ingreso. Para una institución como hacienda lo que hay es un número 35123 232-D que ha alterado la medición de su hecho imponible por lo que, puede ser que se vean alteradas sus obligaciones tributarias formales, entregando sin justificante ni recibo 1000 euros a 45123556-F el cual ha aceptado ese ingreso y no ha indicado este aumento de patrimonio, etc, etc.

Lo mismo ocurre con una gran empresa. Cuando usted es cliente o interacciona con una gran empresa, no es más que un número o una variable en los resultados de esa empresa.

La razón de este tipo comportamiento, obvio para todo el mundo, es que las intituciones no entienden las relaciones de confianza y emocionales entre las personas. Lo que esperan las instituciones cuando se establece una relación entre personas, es que sea sea el derecho y la norma quien determine como se producirá y evolucionará esa relación. Lo que es cómodo para las Instituciones es que si, por ejemplo, dos personas se quieren, este ‘amor’ quede registrado en un juzgado o ayuntamiento, es decir, que sea institucionalizado; que si nos enfadamos con alguien le demandemos, que si nos separamos, un juez determine como nos separamos, que si alguien comete un error le pongamos una demanda y solicitemos una indemnización, que si queremos hacer algo en común, nos convirtamos en una organización legal y fiscalizada. En resumen, todas nuestras relaciones han de venir marcadas por las instituciones, o sea, las leyes o normas. La razón básica de esta manera de actuar es que las Instituciones son muy buenas a la hora de almacenar conocimientos, pautarlos y analizarlos pero son un desastre a la hora de interpretar emociones, por lo que, han excluido el conocimiento basado en las emociones.

Volviendo a donde estábamos. Las Instituciones no son humanas y por lo tanto, la mejor manera de escapar a su control, es siendo más humanos que nunca y esto quiere decir potenciar esas cualidades que nos diferencian de ellas: la capacidad de relacionarnos en grupo y crear instituciones, el altruismo recíproco y el conocimiento empático.

Las Personas hemos de conocernos más, hemos de actuar más, hemos de construir desde abajo nuestra acción política, hemos de ser capaces de actuar proporcionalmente a las necesidades de cada persona. Esto no significa que tengamos que ser todos amigos y compartirlo todo, tan solo significa que hemos de conocernos más para poder trabajar y actuar mejor y proporcionalmente.

No podemos dejar que las Instituciones nos hagan de mamas, ellas solo son herramientas a nuestro servicio.

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