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Preámbulo del Tratado de la CECA

En París, el 18 de Abril del año 1951, varios dirigentes Europeos aprobaron el Tratado de la CECA; germen de la Unión Europea. Es posible que las personas allí reunidas soñasen una Europa parecida a la actual, pero por el camino, algunos de los objetivos y principios de trabajo se han perdido o deformado. Justamente los principios y objetivos que nos permitirían afrontar mucho mejor la actual crisis económica.

Copio el preámbulo del tratado para que veamos la base de estos principios:

– Considerando que la paz mundial sólo puede salvaguardarse mediante esfuerzos creadores proporcionados a los peligros que la amenazan,

– Convencidos de que la contribución que una Europa organizada y viva puede aportar a la civilización es indispensable para el mantenimiento de relaciones pacíficas,

– Conscientes de que Europa sólo se construirá mediante realizaciones concretas, que creen, en primer lugar, una solidaridad de hecho, y mediante el establecimiento de bases comunes de desarrollo económico,

– Preocupados por contribuir, mediante la expansión de sus producciones fundamentales a la elevación del nivel de vida y al progreso de las acciones en favor de la paz,

–  Resueltos a sustituir las rivalidades seculares por una fusión de sus intereses esenciales, a poner, mediante la creación de una comunidad económica, los primeros cimientos de una comunidad más amplia y profunda entre pueblos tanto tiempo enfrentados por divisiones sangrientas, y a sentar las bases de instituciones capaces de orientar hacia un destino en adelante compartido,

Una solución a la Crisis Actual

Las palabras y conceptos que allí se plasmaron, y que luego los Estados Europeos y su burocracia han desvirtuado, son todavía las claves de una posible solucion a la actual crisis. Veamos algunos de sus aspectos más interesantes más allá de la obvia premisa de que Europa ha de trabajar por la Paz

Esfuerzos creadores proporcionados:

Comparado con la situación económica y la calidad de vida de la mayor parte del planeta y comparado con el estado en que quedó la Europa de nuestros abuelos tras la 2ª Guerra Mundial, llorar por nuestra situación actual es, quizás comprensible, pero manifiestamente exagerado. Tenemos un grave problema pero seguimos viviendo mucho mejor que la mayoría de la gente. Por ahora no tenemos un Madrid de posguerra, un Berlín arrasado, una Viena de miseria, una Varsovia destruida, un Londres bombardeado, etc. Dediquemos a la crisis y a los sectores afectados todos los esfuerzos, pero no sentemos a la señora crisis en el comedor de casa y le demos los mejores platos.

Europa sólo se construirá mediante realizaciones concretas:

Los parches, directrices de compromiso, actuaciones para infundir confianza, declaraciones para demostrar responsabilidad, etc son hechos positivos, pero solo construyendo una realidad industrial y financiera europea y una verdadera red de soporte laboral europea empezará el cambio.

Solidaridad de hecho:

Las regiones ricas han de ayudar a las regiones más pobres de Europa. No los Estados ricos han de ayudar a los Estados más pobres.

– Fusión de sus intereses esenciales:

Fiscalidad común en toda Europa, un banco central Europeo y una moneda común. Si el acceso a la deuda es caro, al menos que esta compra revierta en los propios Europeos. Esto significa que si un estado Europeo necesita endeudarse, ha de recorrer únicamente al Banco Europeo y este es quien determina si puede endeudarse, en que cantidad y el tipo de interés.

Destino en adelante compartido:

Si un pais europeo quiebra no ha de tener más trascendencia o impacto que si un estado de los USA quiebra. Entre todos los Europeos lo asumimos y se juzga, en un tribunal Europeo, a los responsables.

Europa organizada(…)  puede aportar a la civilización otra opción:

En nuestro mundo parece haberse impuesto un solo modelo de sociedad que prima la competitividad y la desconfianza, y un solo modelo económico basado en el Taylorismo y la filosofía del libre mercado, derivada erroneamente de Adam Smith. La concepción de Taylor, como indica  Aldo Olcese Santonja no es sino la máxima expresión en el campo de la gestión empresarial del paradigma cartesiano reduccionista y mecanicista.

Charles Handy dijo: ” si el progreso económico implica que nos convirtamos en engranajes anónimos de una gran máquina, entonces el progreso es una promesa vacía” y para evitar este tan real presente/futuro, Europa puede aportar a la civilización otra opción basada en la confianza, el respeto al individuo y su cultura, la integración de la empresa en la comunidad y la acción política motivada también por principios éticos y humanistas. Es decir, no admito que me roben o engañen y por lo tanto, tampoco admito que se robe o engañe.

Elevación del nivel de vida y al progreso de las acciones en favor de la paz:

La emigración y la envidia son dos cancers que pueden destruir la sociedad Europea, por lo tanto es imprescindible apoyar el progreso económico y social de los paises que rodean Europa. Siempre nos hemos preocupado por crear ‘buffers’ o cinturones de seguridad alrededor de Europa para evitar ataques. Ahora hemos de empezar a pensar en crear cinturones de progreso alrededor de Europa. Y progreso no significa únicamente progreso económico. Progreso implica la elevación de todos los niveles que nos definen la calidad de vida de las personas de un pais y la creación o refuerzo de las instituciones que permiten asentar esta calidad de vida.

Progreso económico sin progreso social, solo conduce a la corrupción y al hundimiento de toda la inversión realizada. Así, invertir en Marruecos, Siria o Ucrania es invertir en Europa siempre y cuando la inversión sea económica y social. Por lo tanto, puesto que el dinero ha de ser responsable de los actos que provoca, los receptores de las inversiones se someten a los mismos estandars que cualquier pais europeo y responden judicialmente y fiscalmente del dinero invertido.

Bases comunes de desarrollo económico:

La filosofí­a económica y estructural, así como las reglas de buen funcionamiento y contabilidad de las empresas europeas han de ser comunes. El valor de la empresa Europea es perdurar en el tiempo; para ello, ha de crear valor para sí misma, pero también para su entorno. Y la ética de  actuación empresarial, no es una inversión anti-económica, un complemento mercantilista o un gasto, sino una profilaxis ante las crisis y esto nos puede ahorrar mucho dinero. Como dijo Adam Smith, la economía de mercado no es sólo un asunto de intercambio, sino que también incorpora la producción, y la creación de instituciones que hacen posible y duradero el intercambio. Las empresas europeas han de ser parte de la sociedad y participes de ella y no figuras legales independientes y egoistas. Del homo Economicus hemos de derivar al Economi Humani  y, esto requiere, una confianza mutua y un conocimiento, que solo puede nacer fruto de la empatía y la solidaridad entre europeos, pues hemos de apostar a la colaboración y no a la eliminación.

– Mínima burocracia Europea:

Un último punto muy importante del preámbulo de la CECA que no sale en el texto. El texto se pudo crear, gracias en gran parte a que se evitó la participación de la burocracia de los estados europeos en su gestión.

Conclusión:

Europa ha de retomar la filosofia del preámbulo de la CECA, reducir la burocracia y actuar siguiendo la filosofia de trabajo que mostró Jean Monnet: “La cooperación entre las naciones, por muy importante que sea, no resuelve nada. Lo que hay que buscar es la fusión de los intereses de los pueblos europeos, y no el mero mantenimiento de los equilibrios entre tales intereses“.

Más Europa, más actuación, más solidaridad, más confianza, más tejido empresarial integrado, más redes de soporte, más justicia efectiva y menos burocracia, menos finanzas especulativas, menos diferencias, menos corrupción y menos políticos patriotas.

Y si, por ejemplo,  a los habitantes del Reino Unido no les gusta, pues que se retiren de Europa y sigan ellos solos con su Libra y su City.